Mi nombre es María Guadalupe Díaz Zacarías. Estudié el Bachillerato Pedagógico en la Preparatoria Oficial anexa a la Normal de los Reyes, Acaquilpan. Soy Licenciada en Educación Media en el Área de Matemáticas, egresada de la Escuela Normal Superior F.E.P. y candidata a Maestra en Educación con área terminal en Innovaciones Educativas por la Universidad La Salle. También estudié un Diplomado en Docencia en la misma universidad.
En mi caso, mi profesión de origen y vocación es la docencia. Empecé esta actividad formalmente en 1994 en secundaria, dando clases de matemáticas. Esta experiencia fue muy interesante porque inicié con cuatro grupos: dos de primer grado y dos de segundo. Con tres grupos me fue muy bien, pero en un grupo de segundo, sí me puse a temblar, pues pensé que con decirles la carrera que estaba estudiando ellos iban a darme el lugar que ocupaba, pero no fue así: la indisciplina fue mi primer reto, el segundo, la confianza y, el tercero, el respeto. Los primeros seis o siete meses fueron desastrosos en este grupo en especial, pero después pude reflexionar sobre mi actitud con ellos y logré cambiar muchas cosas; después de todo, el año lo concluimos bastante bien. Después me pasé al nivel medio superior desde 1998, por un proyecto de intervención educativa que desarrollé durante mi maestría y que la DGETI me permitió impulsar a nivel nacional desde sus oficinas centrales (el proyecto “Jóvenes”), por lo que finalmente me incorporé a este subsistema, dando también clases de matemáticas en todos los semestres. Desde el año de 2001 hasta el 2009 me incorporé a la Subdirección de Enlace Operativo de la DGETI en el Distrito Federal, teniendo bajo mi responsabilidad la Jefatura del Departamento de Servicios Académicos, por lo que tuve el privilegio de ser testigo y participar activamente en la etapa de transformación curricular, así como en la toma de decisiones durante la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), así como en otros aspectos académicos de los propios planteles del Distrito Federal.
Desde 1998, he participado como facilitadora en diversos cursos y conferencias impartidos a docentes tanto a nivel nacional como estatal, por parte de la DGETI. Asimismo, tuve la oportunidad de participar como profesora adjunta de la Maestría en Ciencias en Enseñanza de las Ciencias por parte del Centro Interdisciplinario de Investigación y Docencia en Educación Técnica (CIIDET) y como coordinadora y facilitadora del Diplomado en Competencias en el Bachillerato General del Estado de México, impartido por el Centro de Estudios Superiores en Educación.
Hoy me siento sumamente afortunada de ser profesora, ya que fue mi sueño de toda la vida, y ahora tengo la oportunidad de desarrollarme profesionalmente en niveles a que la propia trayectoria académica me ha permitido acceder.
La docencia en la educación media superior me ha permitido también conocer e imprimir en la vida de los adolescentes esa huella imborrable que tenemos el privilegio de marcar. Ver en ellos esa transformación y acompañarlos en su crecimiento es una emoción maravillosa, es un motivo que me lleva a no ver la docencia como sólo una actividad laboral que ha de cubrirse inevitablemente de lunes a viernes, sino que despierta en mí una permanente expectativa de incorporar en una estrategia didáctica todo lo que veo y sucede a mi alrededor, a cualquier hora y en cualquier lugar. Es como una cosmovisión que rige mi vida y en la que me siento bien. Esto es a lo que he llamado “un estilo de vida”. Desafortunadamente este mundo feliz a veces se ve opacado por arbitrariedades de algunas autoridades que toman decisiones desde su ignorancia en el ramo, por el bajo salario o por la falta de consideración desde las propias autoridades. Pese a ello, mi más grande motivación y satisfacción es el rostro transformado y agradecido, con afecto y empatía, de los alumnos, maestros y directivos a quienes tengo la oportunidad de aportar alguna formación, apoyo o actividad educativa.
Desde mi perspectiva, yo quisiera invitar a todos los que por alguna circunstancia actualmente se desempeñan como docentes, a mirar el lado mágico de esta profesión: es influir y trascender en la vida de otros seres humanos en una etapa importante de formación, es tener la oportunidad de seguir viviendo más allá de nuestro centro laboral y de lo que vemos, es el privilegio de experimentar una intersubjetividad que nos permite crecer, aprender y madurar en nuestra propia vida. ¡Hagamos de la docencia un “estilo de vida”!
En mi caso, mi profesión de origen y vocación es la docencia. Empecé esta actividad formalmente en 1994 en secundaria, dando clases de matemáticas. Esta experiencia fue muy interesante porque inicié con cuatro grupos: dos de primer grado y dos de segundo. Con tres grupos me fue muy bien, pero en un grupo de segundo, sí me puse a temblar, pues pensé que con decirles la carrera que estaba estudiando ellos iban a darme el lugar que ocupaba, pero no fue así: la indisciplina fue mi primer reto, el segundo, la confianza y, el tercero, el respeto. Los primeros seis o siete meses fueron desastrosos en este grupo en especial, pero después pude reflexionar sobre mi actitud con ellos y logré cambiar muchas cosas; después de todo, el año lo concluimos bastante bien. Después me pasé al nivel medio superior desde 1998, por un proyecto de intervención educativa que desarrollé durante mi maestría y que la DGETI me permitió impulsar a nivel nacional desde sus oficinas centrales (el proyecto “Jóvenes”), por lo que finalmente me incorporé a este subsistema, dando también clases de matemáticas en todos los semestres. Desde el año de 2001 hasta el 2009 me incorporé a la Subdirección de Enlace Operativo de la DGETI en el Distrito Federal, teniendo bajo mi responsabilidad la Jefatura del Departamento de Servicios Académicos, por lo que tuve el privilegio de ser testigo y participar activamente en la etapa de transformación curricular, así como en la toma de decisiones durante la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), así como en otros aspectos académicos de los propios planteles del Distrito Federal.
Desde 1998, he participado como facilitadora en diversos cursos y conferencias impartidos a docentes tanto a nivel nacional como estatal, por parte de la DGETI. Asimismo, tuve la oportunidad de participar como profesora adjunta de la Maestría en Ciencias en Enseñanza de las Ciencias por parte del Centro Interdisciplinario de Investigación y Docencia en Educación Técnica (CIIDET) y como coordinadora y facilitadora del Diplomado en Competencias en el Bachillerato General del Estado de México, impartido por el Centro de Estudios Superiores en Educación.
Hoy me siento sumamente afortunada de ser profesora, ya que fue mi sueño de toda la vida, y ahora tengo la oportunidad de desarrollarme profesionalmente en niveles a que la propia trayectoria académica me ha permitido acceder.
La docencia en la educación media superior me ha permitido también conocer e imprimir en la vida de los adolescentes esa huella imborrable que tenemos el privilegio de marcar. Ver en ellos esa transformación y acompañarlos en su crecimiento es una emoción maravillosa, es un motivo que me lleva a no ver la docencia como sólo una actividad laboral que ha de cubrirse inevitablemente de lunes a viernes, sino que despierta en mí una permanente expectativa de incorporar en una estrategia didáctica todo lo que veo y sucede a mi alrededor, a cualquier hora y en cualquier lugar. Es como una cosmovisión que rige mi vida y en la que me siento bien. Esto es a lo que he llamado “un estilo de vida”. Desafortunadamente este mundo feliz a veces se ve opacado por arbitrariedades de algunas autoridades que toman decisiones desde su ignorancia en el ramo, por el bajo salario o por la falta de consideración desde las propias autoridades. Pese a ello, mi más grande motivación y satisfacción es el rostro transformado y agradecido, con afecto y empatía, de los alumnos, maestros y directivos a quienes tengo la oportunidad de aportar alguna formación, apoyo o actividad educativa.
Desde mi perspectiva, yo quisiera invitar a todos los que por alguna circunstancia actualmente se desempeñan como docentes, a mirar el lado mágico de esta profesión: es influir y trascender en la vida de otros seres humanos en una etapa importante de formación, es tener la oportunidad de seguir viviendo más allá de nuestro centro laboral y de lo que vemos, es el privilegio de experimentar una intersubjetividad que nos permite crecer, aprender y madurar en nuestra propia vida. ¡Hagamos de la docencia un “estilo de vida”!
